• Caterina Calcagno

BEBÉ VAMPIRO

NADINE LIFSCHITZ


Nadine Lifschitz nació en Buenos Aires en 1989. Cursó Artes Audiovisuales en la Universidad Nacional de las Artes y Guión de Cine y Televisión en El laboratorio del Guión. También asistió a distintos talleres literarios. En 2017 fue seleccionada para participar en el seminario “Escritura y Ciudad”, en el City College of New York, y ganó la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes por su proyecto literario. En 2018 estrenó “Las Rotas”, pieza teatral basada en su cuento “Sueño, insomnio”.


El jueves 5 de noviembre se presentó el libro de cuentos de Nadine Lifschitz, Bebé Vampiro, editado por Concreto Editorial. Un libro con una unidad narrativa llevada enteramente en primera persona, hilvanados por la singular escritura de la autora: trabajando con imágenes muy contundentes de la vida cotidiana: retratando, sobre todo, vínculos. Vínculos que parecen evolucionar al ritmo de la protagonista (¿la autora?), una protagonista que también parece estar todo el tiempo sobreponiéndose a.


Fotografía: Johanna Rambla

Te escuché decir en la presentación del libro que el proceso de escritura fue largo, de años ¿me podés contar un poco sobre eso?


Tengo muy presente los momentos en los que fui escribiendo los cuentos. El primero del libro es también el primer cuento que escribí como tal, entendiendo que esa estructura y esa extensión me servían para armar el relato como necesitaba, y eso fue en 2015. Después seguí participando de talleres literarios hasta que en 2017 gané una de las becas a la creación del FNA y ya cuando tuve todo el material reunido, hice clínica de obra con los cuentos. En 2018 adapté uno de los relatos a obra de teatro y ese mismo año también fui mamá. Recién en 2019 nos conocimos con Afri, la editora de Concreto, y ahí empezó un camino nuevo y muy lindo de edición y escritura de los últimos cuentos. Así que si tengo que hablar del proceso de escritura de este libro, diría que fue de casi cinco años, porque coincidió con mi entrenamiento en la escritura y se mezcló con el resto de mi vida.


¿Cuándo das por terminado un cuento?


Creo que podría corregir infinitamente, pero en algún momento el cuento tiene el ritmo que busco cuando lo leo en voz alta y ahí trato de soltarlo.


A esto lo pregunto siempre pero me parece realmente fascinante escucharlo responder ¿qué lees para escribir?

En general las lecturas que me impulsan a escribir me encuentran de casualidad, sin buscarlas, y esa es una de las mejores sensaciones que me puede transmitir un libro.

En algunos casos trato de investigar un poco, como cuando estaba escribiendo “Bebé vampiro'', que es el último cuento que escribí y también el último que aparece en el libro. Quería leer sobre la maternidad desde una mirada crítica del ser madre. Es un camino muy intenso y necesitaba otras voces que me ayudaran a encontrar la mía.


Fotografía: Johanna Rambla

Tu formación audiovisual de alguna forma incide en las imágenes que nos devuelven los cuentos de Bebé vampiro: contundentes y sentidas, muy ficcionales a la vez que fácilmente palpables ¿qué otras cosas crees fundamentales en la incidencia de tu escritura?


Creo que hay dos cosas del universo audiovisual que inciden en mi escritura. Por un lado la formación, haber estudiado guión de cine y tv antes que ir a cualquier taller literario me condicionó para bien, porque en el camino me encontré con que el mecanismo que se repite en mi proceso de escritura, es primero armar los cuentos como una sucesión de imágenes en mi cabeza. Después intento ser lo más fiel posible para traducirlos y así cobran más sentido, se iluminan y se amplían.


Si te digo que Bebé vampiro es un libro sobre duelos ¿estás de acuerdo?


Algunas personas que lo leyeron sintieron que es un libro sobre la amistad, otras, sobre una red femenina que se sostiene a sí misma. Otras personas me dijeron que en los cuentos leían una crítica a lo que está socialmente aceptado y hace daño.

Entonces bueno, me encanta que cada quién haga su lectura, eso excede mi intención al momento de la escritura y pienso que, en definitiva, es lo mejor que puede pasarle al libro.