• Julia Villanueva y Carolina Hernando

¿QUÉ SIGNIFICA SER MUJER?

La esencia femenina: esa falsa ilusión que nos restringe las singularidades.


Ser mujer, vestir como mujer, hablar como mujer, pensar como mujer, actuar como mujer: la cultura patriarcal en la que vivimos nos muestra una manera de ser mujer, creando una idea ilusoria de que somos idénticas, cuando en realidad somos un colectivo cargado de multiplicidad de singularidades. No hay un solo significado sobre ser mujer. No somos idénticas, tenemos distintas realidades y condiciones, tenemos diferentes historias de vida.


Ilustración: Carolina Hernando

La historia construye significantes. Conocer su curso nos permite entender nuestro presente. Las mujeres tenemos una historia en común, compartimos sensaciones que nos acompañan desde siempre solo por ser mujeres en un mundo desigual. Nuestra historia tiene mucho que ver con cómo vivimos hoy nuestros afectos, vínculos y decisiones. No es algo individual sino que es un asunto colectivo.

Para entender un poco sobre la desigualdad que tanto escuchamos y vivimos es sustancial ir a las formas de pensamiento de otras épocas, que arrastran sus restos hasta hoy.


En la modernidad el hombre era medida de todas las cosas, y lo demás era visto como lo que no es hombre, lo otro. Dentro de eso otro se contempla a la figura de la mujer. (Siempre me llamó la atención cómo la palabra hombre es sinónimo de varón y no de mujer, ahí la explicación). Conocemos con el nombre de androcentrismo a esta manera de pensar, donde se atribuye al sexo masculino la propiedad del modelo humano. Como si hubiese un tipo humano absoluto siendo este el tipo masculino, representado por lo positivo, y la mujer como lo negativo, “la mujer se determina y se diferencia con relación al hombre” escribió Simone de Beauvoir.


Ser mujer no es un destino anatómico. Nos enseñan a ser mujer; “no se nace mujer: se llega a serlo” también nos dice Simone. Nos es impuesto por la sociedad, la cultura y por nuestrxs educadorxs, quienes no lo hacen de manera coercitiva, por eso fue y es tan difícil de advertir. Muchas veces no somos conscientes de la cantidad de mandatos y barreras que se nos presentan porque se disfraza de natural aquello que tiene un carácter cultural e histórico.



Lo que nos quiere decir Simone es que no existen misteriosos instintos que nos destinen inmediatamente a la pasividad, a la coquetería y a la maternidad.

Nos enseñan todo eso y más. A tener que agradar, ser buenas y dulces. Debemos aguantar y amar, amar incondicionalmente.

Es decir, que todo aquello que pensamos como condición inherente a la mujer es en realidad una construcción, encarnamos mandatos y roles preestablecidos, creados para sostener la cultura patriarcal. De esta manera se genera una idea ilusoria de que todas somos idénticas, portadoras de una esencia que se representa en nuestros intereses, cuerpos y deseos. Absorbemos aquellos que visualizamos desde nuestra infancia a través de lo lúdico, las películas y los discursos. ¿Y lo que no vemos? Aquellos modelos de mujeres que no encarnaron lo preestablecido, que viven de una manera diferente, fueron invisibilizados. Y lo que no se ve “no existe”, entonces es imposible de aspirar, desear y soñar.

Tenemos como desafío seguir sumando modelos para que las infancias tengan opciones de ser, y así buscar romper con la ilusión de que tenemos una esencia femenina

aquella que nos impulsa a crecer sin demasiada particularización e individualización.


Volvamos a la pregunta inicial, ¿qué significa ser mujer? La cultura patriarcal en la que vivimos nos muestra una manera de ser mujer, lo que antes mencioné como idea ilusoria de que somos idénticas. Pero ninguna encaja en ese molde rígido: pensar que es algo individual el hecho de no encajar hace que nos aislemos, que creamos que es un problema personal, que algo está mal. Así se sostiene este sistema, dejándonos aisladas, sin advertir que en realidad es colectivo.


"Los grupos de mujeres cambian la fórmula del éxito del patriarcado, logran no sentirse solas, se sienten respaldadas" dice Flor Freijo. No estamos solas, estamos en redes, produzcamos nuevas redes, concretas, no en el sentido metafórico.


Somos un colectivo cargado de multiplicidad de singularidades. No hay un solo significado sobre ser mujer. No somos idénticas, tenemos distintas realidades y condiciones, tenemos diferentes historias de vida.


Sigamos creando maneras de ser mujer. Podemos intervenir. Hagamos lugar a lo nuevo. Generemos nuevas marcas.



Julia Villanueva.